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juventud. Cleopatra lo utilizaba
como cosmético. Alejandro Magno mandaba curar las heridas
de sus soldados con aloe vera. Hipocrates y Dioscorides lo
recomendaban contra la caída de cabello y dolores de
estómago. En Rusia, donde la medicina natural siempre
ha tenido una gran importancia, el aloe vera está muy
valorado por sus múltiples efectos positivos.
Existen unas 300 variedades de aloe vera, aunque no todas
muestran propiedades benefactoras para la salud.
La planta crece salvaje en Africa, en Sudamérica, Caribe
y en zonas del Mediterráneo con veranos secos e inviernos
templados.
Cultivos de aloe vera existen principalmente en Texas, Florida
y México. Plantaciones de menor importancia se extienden
por todo el mundo, ej. las de Canarias.
El Aloe Barbadensis es la especie que más beneficios
aporta al organismo humano. Sus hojas contienen una gelatina
que hidrata la piel y estimula la formación de nuevas
células. El gel se oxida fácilmente en contacto
con el aire y pierde sus propiedades. En 1953 el farmacéutico
tejano Bill C. Coates consiguió por primera vez mediante
un proceso natural conservar el gel durante largos periodos
de tiempo manteniendo sus propiedades.
Hoy en día existen en el mercado productos que contienen
aloe vera como por ej. cosméticos, galletas, yogurt,
etc. Tambien se comercializa el jugo puro y el gel de aloe
vera. Es importante decidirse por un producto que no contenga
conservantes químicos.
Un vasito de jugo de aloe vera diario es un excelente complemento
nutritivo. El gel se aplica en la piel para contrarrestar
los efectos de quemaduras, picaduras de insectos, irritaciones
cutáneas. Al ser un producto natural es muy apropiado
para niños. También se puede utilizar para mascarillas
faciales y como fijador del cabello.
El aloe vera contiene elementos que actúan como bactericida,
purifican la sangre, favorecen la circulación sanguínea,
regeneran las células, combaten los radicales libres
y refuerzan el sistema inmunológico.
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