| cebada
para elaborar cerveza, sin embargo
existen cervezas a base de trigo, maíz o arroz.
El proceso de elaboración es un poco complicado:
Primeramente hay que remojar el cereal en agua para que germine.
El objeto de la germinación es convertir el almidón
en enzimas y azúcares que ayudarán a la formación
de alcohol.
Una vez ocurrido esto, se seca el cereal para interrumpir
la germinación y se tuesta a 80-85°C. Dependiendo
del grado de tueste, la cerveza tendrá un color más
o menos oscuro.
Seguidamente hay que moler el cereal para facilitar su dilución
en agua. Las partículas no diluidas se desechan.
El mosto obtenido se lleva a ebullición y se cuece
durante un par de horas con objeto de esterilizarlo. Durante
este proceso se le añade el lúpulo.
Ha llegado el momento de filtar el mosto para separar las
partículas sólidas restantes.
Como la levadura reacciona a bajas temperaturas y se estropea
a temperaturas superiores a 50°C, hay que enfriar el líquido.
Al añadir la levadura, se inicia el proceso de fermentación
que dura unos 7 días.
Tras la fermentación, el caldo se filtra de nuevo para
separar la levadura. Con esto hemos obtenido una cerveza joven,
aún un poco turbia, que debe madurar unas 3 semanas.
Después de una nueva filtración, la cerveza
está lista para envasar.
Existen muchas variedades de cerveza, se puede decir que cada
maestrillo tiene su librillo. El sabor de la cerveza depende
principalmente de la calidad del agua, del grado de tueste
del cereal, de la cantidad de lúpulo que contenga y
del azúcar añadido para contrarrestar el característico
sabor amargo que le confiere el lúpulo.
Hoy día la cerveza también contiene otros elementos
modernos como son los aditivos, conservantes, colorantes,
etc. Sin embargo, hay algunos fabricantes que se abstienen
de utilizar estos elementos y producen la cerveza única
y exclusivamente con los ingredientes tradicionales: cereales,
agua, levadura y lúpulo.
Si se consume con moderación, la cerveza resulta una
bebida muy saludable.
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